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San Ignacio, un guerrero en reconversión profesional, que lanza un MOOC
Estamos en 1521, la ciudad de Pamplona está sitiada por el Reino de Francia. Mientras las tropas españolas contemplan la rendición, un joven, conocido hoy con el nombre de Ignacio de Loyola, exhorta a los soldados a continuar la batalla. Desafortunadamente, una bala de cañón le hiere en la pierna.
Tras este accidente, ya no puede continuar su carrera militar (#reconversión profesional). Se entrega entonces a la lectura de novelas de caballería, buscando una escapatoria a la realidad.
Sin embargo, intuye que sus ensoñaciones solo le proporcionan una satisfacción efímera. Un día, descubre la vida de Cristo y la de algunos santos, a quienes desea imitar. Esta profundización en las Escrituras le permite releer su historia y tomar las decisiones adecuadas para poner orden en su vida.
Más tarde, plasmaría su camino espiritual en los Exercitia spiritualia, el «MOOC» de referencia para los Ejercicios Espirituales.

¿Por qué seguir los Ejercicios Espirituales?
Aunque no todos nos enfrentamos a un accidente tan dramático como el de san Ignacio, la pregunta por el sentido de nuestra existencia se plantea a cada uno de nosotros en un momento u otro. Los Ejercicios Espirituales responden a varios tipos de interrogantes que nos hacemos en el día a día. Entre las razones más comunes:
1) Al parecer, Dios me habla pero yo no le escucho
Los Ejercicios ayudan a escuchar esa voz interior, a menudo ahogada por el ruido de lo cotidiano. Ofrecen un espacio de silencio y meditación para recentrarse.
2) Me hago preguntas sobre mi vocación
Cuando se trata de las grandes decisiones vitales (vocación, matrimonio, trabajo…), los Ejercicios permiten una introspección profunda y ayudan a discernir el camino a seguir.
3) Estoy perdido en mi carrera profesional
Como le ocurrió a Ignacio, la vida profesional puede a veces parecernos carente de sentido. Los Ejercicios ayudan a releer nuestras decisiones vitales y a descubrir una nueva dirección, en consonancia con nuestros valores.
4) Hacer una relectura de la propia vida
Meditando y contemplando los Evangelios, aprendemos a mirar nuestra propia existencia desde una nueva perspectiva, a identificar los momentos en que Dios estuvo presente, incluso en nuestras pruebas.
¿En qué consisten los Ejercicios Espirituales?
Los Ejercicios Espirituales, concebidos por Ignacio de Loyola, no son simplemente una serie de oraciones, sino un camino de varios días (incluso hasta cuatro semanas). El huésped se compromete en contemplaciones de la vida de Cristo y meditaciones específicas.
Estos momentos son ocasiones privilegiadas para crecer en familiaridad con Cristo, su vida y su enseñanza. Cada ejercicio está guiado por un director espiritual, garantizando una experiencia personalizada, adaptada a las necesidades de cada uno.
El libro de los Ejercicios Espirituales, concebido por san Ignacio, no se limita a una simple lectura. Es un manual práctico, diseñado para guiar a los huéspedes en una experiencia transformadora. Contiene indicaciones sobre cómo orar, meditar y reflexionar. Cada etapa está pensada para ayudar a ordenar la propia vida.

En la práctica, ¿cómo se desarrolla un retiro?
El retiro ignaciano se caracteriza por el silencio. Suele estar marcado por cuatro momentos de oración cada día, en los que se medita a partir de un texto del Evangelio, siguiendo un método específico prescrito por san Ignacio.
El acompañamiento espiritual es un pilar central de los Ejercicios: una entrevista diaria con un director espiritual permite verbalizar lo que se vive o se siente. A través de estos momentos, Ignacio anima a escuchar los movimientos interiores que la oración suscita en nosotros. Este concepto de movimiento espiritual, evocado por Ignacio, designa los deseos profundos que nos impulsan hacia Dios o nos alejan de Él.
Los Ejercicios proponen un método particular para entrar en oración: el de visualizar las escenas del Evangelio con todos nuestros sentidos. Ignacio anima a los huéspedes a ver, oler, escuchar e incluso saborear las escenas de los Evangelios para hacer la oración lo más concreta e inmersiva posible.
Las cuatro semanas de los Ejercicios Espirituales
En teoría, los Ejercicios están concebidos para vivirse en un mes. Las cuatro semanas no siguen un calendario estricto, sino un camino espiritual que puede variar en duración desde un día hasta una semana. Así es como se desarrollan:
1) Primera semana: El reconocimiento del mal y del pecado
Esta primera etapa consiste en tomar conciencia del pecado en el mundo y en uno mismo, para abrirse finalmente al amor de Dios. Es una purificación profunda que suele terminar con la posibilidad de vivir un tiempo de confesión individual.
2) Segunda semana: Seguir a Cristo en su misión
Durante esta fase, el huésped medita sobre la Encarnación y los primeros años de la vida pública de Cristo. Es un momento de introspección sobre las decisiones vitales.
3) Tercera semana: Vivir la Pasión de Cristo
El huésped entra en el drama de la Pasión, desde Getsemaní hasta el Gólgota. Es un tiempo de contemplación e identificación con los sufrimientos de Jesús.
4) Cuarta semana: La Resurrección
Esta última fase está centrada en la alegría de la Resurrección. El huésped medita sobre las apariciones de Cristo resucitado.

¿Dónde hacer los Ejercicios Espirituales?
Para quienes deseen experimentar los Ejercicios Espirituales de Ignacio, existen varios centros espirituales jesuitas o ignacianos en Francia y en Bélgica:
- En el centre spirituel du Châtelard (cerca de Lyon)
- Centre spirituel de Penboc'h (cerca de Vannes)
- Centre spirituel du Cénacle (Versailles)
- Abadía de Sablonceaux (con la comunidad del Chemin Neuf)

Conclusión: un camino hacia la luz
Los Jesuitas, formados según las enseñanzas de san Ignacio, son los primeros en transmitir estos Ejercicios. Cada jesuita vive esta experiencia fundacional en dos ocasiones: primero durante el noviciado, y luego unos quince años más tarde. Son así sacerdotes especialmente familiarizados con la experiencia de este retiro.
Los Ejercicios Espirituales de san Ignacio son mucho más que un método de oración. Representan un camino hacia una transformación interior profunda, una reconversión espiritual para quienes buscan ordenar su vida siguiendo a Jesucristo. Ya sea en un centro espiritual o en casa, la experiencia ignaciana sigue siendo una herramienta poderosa para encontrarse con Dios.




