Retiro monástico
Tiempo para discernir bajo la mirada de Dios
El proyecto insensato de Dios sobre ti
«Gracias a este retiro, pude volver a dar espacio al Señor en mi vida.»
Hacer un retiro monástico es venir cuatro días apartada para vivir, junto a otras, una experiencia espiritual, en un ambiente fraternal y familiar.
El retiro monástico es una invitación a sumergirse en la propia vida interior, a desconectarse al máximo de los «ruidos» exteriores que distraen para volver a lo esencial y descubrir el tesoro escondido en lo más profundo de una misma: ¡el proyecto insensato de Dios sobre ti!
La alegría, la vida interior, tiempo para discernir… bajo la mirada de Dios… eso es lo que marca profundamente a nuestras retirantes…
Programa
Cada jornada se vive al ritmo de la vida de las monjas: alternancia de momentos de soledad, de puestas en común, de Oficios litúrgicos, de enseñanzas, de trabajo manual, de «recreos»... ¡y muchos buenos momentos compartidos!
Esta inmersión le permitirá descubrir la vida benedictina y sumergirse en nuestra liturgia gregoriana. Las enseñanzas son variadas; versan sobre la oración, una iniciación al canto gregoriano, el descubrimiento de la vida interior, y también sobre el discernimiento, la lectio divina, la vocación femenina, etc.
Información práctica
Detalles prácticos
Las comidas se realizan en el lugar, en el comedor de huéspedes. Se pide a las retirantes que traigan, si es posible, un saco de dormir o un juego de sábanas, así como sus artículos de aseo. Una Biblia puede ser útil, así como un misal y algo con lo que tomar notas. Para grupos más numerosos, se aconseja ponerse en contacto con los monjes de la Abbaye Saint-Paul, quienes podrán poner a su disposición dos casas equipadas no lejos de la abadía.Donativo sugerido
La contribución a los gastos es libre, según las posibilidades de cada una.
Entre 20 y 30 € por día nos ayudaría a cubrir los gastos.
Cómo llegar
Dirigirse a Saint-Omer (2h desde París), luego 10 min en taxi o autobús o a pie (1h15)
Dirección norte, Wisques está entre Béthune y Calais
¡A través del sublime marjal de Audomarois!