Profitez d'un temps de repos dans un lieu exceptionnel
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Al margen del tumulto del mundo, algunas mentes brillantes han sentido la necesidad vital de hacer silencio, de retirarse, no para huir de la realidad, sino para verla mejor, comprenderla o transformarla. En la tradición cristiana, o en sus fronteras, grandes figuras del siglo XX eligieron el retiro espiritual como camino de exigencia interior. He aquí cinco personalidades para quienes el silencio, la soledad y el despojamiento fueron fuentes de creación, de verdad y, a veces, de gracia.
Thomas Merton (1915-1968) – El monje del diálogo interior
Escritor, intelectual y monje trapense estadounidense, Thomas Merton vivió la mayor parte de su vida en la abadía de Gethsemani, en Kentucky. Monje de clausura, adoptó un modo de vida riguroso: silencio, oración, trabajo manual. Pero fue también un pensador comprometido, que escribió decenas de libros sobre la contemplación, la no violencia, la justicia y el diálogo entre religiones. Su ermita, donde viviría sus últimos años, se convirtió en el centro de su búsqueda: un lugar de despojamiento total, donde se encontraban la soledad cristiana y la apertura al mundo. Su retiro espiritual, lejos de ser una huida de lo real, era un punto de anclaje para pensar la paz, lo sagrado y la libertad.
Para vivir un retiro en el espíritu monástico de Merton, la Abadía Notre-Dame d'Aiguebelle ofrece una acogida sobria y silenciosa, enraizada en la tradición benedictina.

Simone Weil (1909-1943) – La ascesis radical
Filósofa, mística y resistente, Simone Weil situó siempre la experiencia espiritual en el centro de su búsqueda intelectual. Inspirada por el cristianismo, aunque sin llegar a bautizarse, adoptó una vida austera y solitaria. Realizó varios retiros en abadías, especialmente entre los benedictinos, viviendo tiempos de silencio, oración y ayuno. Veía en la pobreza voluntaria y el borramiento de sí misma una manera de acceder a una verdad superior. Para ella, el retiro no era un consuelo, sino una exigencia espiritual, una ascesis para hacerse digna de la realidad. Sus escritos, de una intensidad poco común, testimonian un espíritu tendido hacia lo absoluto.
Para quienes deseen vivir una experiencia benedictina similar, la abadía de Bouzy-la-Forêt, en el corazón del Loiret, acoge a huéspedes en un espíritu de silencio, oración y sobriedad inspirado en la tradición monástica que vivió Simone Weil.

Christian Bobin (1951-2022) – El poeta de lo invisible
Poeta y escritor francés, Christian Bobin es una de las voces más singulares de la literatura contemporánea. Llevaba una vida discreta y retirada en Saint-Étienne, pero acudía regularmente a abadías, como la de Tamié, para vivir tiempos de silencio y contemplación. Sin ser monje, compartía con ellos el gusto por lo poco, por el silencio y por la luz tenue. En sus textos, frecuentemente breves y luminosos, buscaba nombrar lo invisible, lo íntimo, la presencia discreta de lo divino en las cosas ordinarias. Su retiro era tanto interior como geográfico, hecho de lentitud, de mirada y de atención extrema.
Si usted también sueña con un lugar sencillo, silencioso e inspirador, sepa que el chalet Notre-Dame des Refuges, a tan solo 55 minutos de la abadía de Tamié, ofrece un marco ideal para un retiro en solitario o en silencio, en la montaña saboyarda.

Pierre Soulages (1919-2022) – El pintor de lo sagrado sin dogma
Pintor mayor del arte abstracto, Pierre Soulages es reconocido en todo el mundo por su trabajo en torno al negro-luz, al que llamaba «outrenoir». Agnóstico declarado, no por ello dejó de mantener un vínculo profundo con lo sagrado. En los años 80, residió durante largo tiempo en la abacial de Conques, donde concibió y realizó las vidrieras contemporáneas del lugar. Allí llevó a cabo una forma de retiro artístico y espiritual, marcado por el silencio, la lentitud y la luz. Aun sin fe confesional, reconocía en el espacio monástico una potencia contemplativa que no encontraba en ningún otro lugar. Su camino es el de un hombre que busca la espiritualidad a través de la materia y la luz, en una alianza única entre arte y silencio.
Si usted también desea vivir una experiencia similar de silencio y belleza en ese paisaje único, puede hacer un retiro en la Abadía de Bonneval, situada cerca de Conques, en el corazón del Aveyron.

Y para una experiencia a lo Thoreau: silencio y naturaleza profunda
Henry David Thoreau, filósofo estadounidense del siglo XIX, se retiró a una cabaña a orillas del lago Walden para vivir dos años en soledad, en plena naturaleza. No era un retiro religioso, sino una búsqueda de verdad, de lentitud y de vida voluntaria. Ese retiro está en el origen de su obra Walden o La vida en los bosques, hoy conocida en todo el mundo. En la actualidad, algunos lugares permiten revivir esa forma de simplicidad radical.
La Abadía Sainte-Marie de la Pierre-Qui-Vire, enclavada en los bosques del Morvan, propone retiros en un entorno natural aislado, propicio para el paseo, la meditación y la escritura. Una hermosa manera de reencontrarse con el espíritu de Walden.

Conclusión: el silencio como fuente
Monjes, poetas, filósofos o artistas… cada uno de ellos eligió, a su manera, el retiro temporal o prolongado en lugares monásticos o aislados. Su punto en común: la necesidad de un espacio despojado, lejos del ruido, para confrontarse consigo mismo, con Dios o con lo invisible. Su obra, atravesada por esa experiencia del silencio, da testimonio de una verdad sencilla pero esencial: a veces es retirándose del mundo como mejor se puede captar su profundidad.
¿Y si la próxima persona en vivir esta experiencia fuera usted? Basta con elegir un lugar, dar el primer paso y hacer clic aquí para descubrir una abadía que le acogerá.




