Profitez d'un temps de repos dans un lieu exceptionnel
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Después de unos días en los que el silencio, la serenidad y el tiempo pausado eran los protagonistas, el regreso a su « vida cotidiana » puede resultar abrupto. A fortiori si su día a día está marcado por los transportes, un trabajo estresante y, por qué no, algunos niños. E incluso si su vida es más tranquila, la ruptura puede ser brusca.
Por eso, le compartimos algunos consejos para vivir esta transición con plena serenidad y aprovechar al máximo los frutos de su retiro. Para cada consejo, se trata de no poner el listón demasiado alto, so pena de desanimarse.
1. Dedicarse un tiempo personal cada día
Su retiro le ha permitido tomar perspectiva sobre su vida; ¿por qué no ejercitarse en hacer un pequeño retiro cotidiano? Quizás esto le permitiría tomar las decisiones importantes (o menos importantes) que le incumben en el día a día con mayor lucidez.
Así, acostumbrarse a reservar aunque sean cinco minutos al día en un momento preciso podría ayudarle a actuar de forma más consciente. Oración mental u oración personal para los creyentes; meditación o introspección para los no creyentes; este tiempo consigo mismo (¿y quizás con Dios?) debería proporcionarle seguridad y confianza.

2. ¡Adiós a los malos hábitos!
¿Tiene la mala costumbre de no ver cómo se va vaciando su copa de vino o su vaso de whisky, de perder la cuenta de las cervezas que lleva? ¿O quizás es de los que parece ignorar que es posible dormir antes de medianoche? Por supuesto, nada de esto es un crimen, siempre que sea algo excepcional.
En fin, su retiro ha sido la ocasión de romper con todos esos malos hábitos. Ha tomado comidas equilibradas a horarios regulares, su sueño ha sido reparador, su relación con el alcohol ha sido moderada (aunque sabemos que es difícil resistirse), y ha tomado distancia de su inseparable móvil.
Por supuesto, seamos realistas: es perfectamente imposible mantener el mismo ritmo en una abadía que en su vida cotidiana. Pero ¿por qué no marcarse un objetivo concreto que siga los pasos de sus logros durante el retiro? Por ejemplo, podría reducir el tiempo que pasa frente a las pantallas en 30 minutos al día y dedicarlos a la lectura o a la cocina.

3. Hablar de su experiencia con las personas cercanas
Una vez de vuelta en su ritmo cotidiano, los momentos que durante el retiro le parecían inolvidables podrían desvanecerse fácilmente. Para rememorar y mantener vivos los momentos de gracia o los instantes más significativos de su experiencia monástica, nada mejor que compartirlos con sus seres queridos.
En lugar de relegar sus experiencias en la abadía al olvido, cuente lo que le conmovió, lo que le marcó, lo que le inspiró. Sus conversaciones y su discernimiento personal le ayudarán a identificar los momentos que más le llegaron. De este modo, sabrá recurrir a su memoria para sacar el mayor provecho de su retiro.
Es más, quizás convenza a alguien de su entorno para que se anime a vivir la experiencia.





